LA MUERTE DE UN SER QUERIDO, SUS SIGNIFICADOS Y FORMAS
TIPOS DE MUERTE
MUERTE POR SUICIDIO
El duelo de un sobreviviente por un ser querido que se ha suicidado es uno de los más difíciles de sobrellevar porque conlleva una importante cantidad de culpa y vergüenza.
Es común el temor a hablar de lo ocurrido, tanto por el sobreviviente como por su círculo, debido a que se piensa erróneamente que esto puede llegar a intensificar o prolongar el dolor del duelo.
Es cierto que el sobreviviente deberá enfrentarse con sentimientos de abandono, humillación y desvalorización personal. Enojo, culpa y vergüenza se potencian y muchas veces el sobreviviente siente la necesidad de autocastigarse.
El sobreviviente busca interminablemente una explicación racional para el suicidio de su ser querido.
El estigma social que implica el suicidio reduce a los sobrevivientes al aislamiento social.
Por todo esto es importante que los sobrevivientes comiencen con un proceso de asesoramiento psicológico en dónde sea posible encontrar un espacio donde poder expresar todos aquellos sentimientos y sensaciones en relación a esta pérdida
MUERTE POR HOMICIDIO
Cuando se pierde un ser querido producto de un homicidio, aparecerán en el deudo profundas reacciones de horror, furia y deseos de venganza.
“No hay preparación para este ataque súbito, no hay comprensión para aceptar que la muerte pueda sobrevenir tan abruptamente, de un modo violento, degradante, por el acto de otro ser humano” (L. Redmond)
Es una muerte sin sentido. Nadie esta preparado para esa clase de brutalidad. La mente intenta procesar el hecho buscándole algún sentido, sin embargo esta sensación puede continuar por meses y años.
Pueden aparecer fantasías de eliminación violenta del culpable. Es común la presencia de pesadillas, imágenes traumáticas, miedo a los extraños, retracción emocional, trastornos de la alimentación y el sueño, intrusión constante de pensamientos acerca del asesino, irritabilidad, irrupciones de ira y evitación de recordatorios.
Si bien la recuperación es lenta, el momento en el cual la justicia dicta su veredicto y la pena, promueve cierto alivio y ayuda a completar el proceso del duelo.
MUERTE SÚBITA
Las muertes súbitas son aquellas que se producen sin aviso y requieren una comprensión especial.
Varios estudios han realizado el seguimiento de algunas personas durante varios meses después de la pérdida para evaluar su resolución del duelo. En gran medida, se llegó a la conclusión de que las muertes súbitas son más difíciles de elaborar que otras muertes en las que hay algún aviso previo de la inminencia de la muerte.
Esta pérdida deja al sobreviviente con la sensación de que la misma no es real. No es extraño que se sienta insensible o aturdido. Son comunes las pesadillas, aunque no se haya estado presente en el momento de la muerte.
Los sobrevivientes de este tipo de pérdidas pueden experimentar un gran caudal de culpa. Relacionada con este sentimiento aparece la necesidad de culpar a alguien, y en el caso de una muerte súbita, esta necesidad es extremadamente fuerte. Incluso un miembro de la familia puede llegar a convertirse en el chivo expiatorio, y generalmente los niños son presas fáciles de esas acusaciones.
La sensación de impotencia también aparece. Este tipo de muerte es un ataque a nuestra sensación de poder y orden. Esta impotencia va unida a una increíble sensación de ira, y no es extraño que el sobreviviente quiera desahogarla con alguien.
Los asuntos no resueltos son otra preocupación especial de los sobrevivientes de este tipo de pérdidas. La muerte los deja con muchos remordimientos de lo no dicho y/o no hecho.
La intervención desde el asesoramiento psicológico puede ayudar al sobreviviente a centrarse en este asunto pendiente y encontrar alguna forma de concluirlo.
MUERTE SÚBITA INFANTIL
La muerte súbita infantil la que se produce en niños de menos de un año.
Hay varios factores que complican la elaboración del duelo por este tipo de pérdidas. Primero, la muerte se produce sin aviso previo en niños que parecían sanos. Al aparecer de una manera tan sorprendente, no hay oportunidad de prepararse para la pérdida como en el caso de bebés o niños que mueren a causa de alguna enfermedad progresiva. Segundo, la ausencia de una causa definida produce culpa hacia uno mismo y hacia los demás, La ausencia de una información clara provoca incertidumbre, y a veces se culpa a los padres por negligencia. Es muy común que éstos se pongan a buscar de manera implacable la razón de la muerte.
En parejas que sufren este tipo de pérdida, hay una proporción importante de rupturas.
Después de la muerte aumentan las tensiones dentro del matrimonio y la pareja muchas veces no tiene la fortaleza como para enfrentarlas.
Es importante que se exploren todos los miedos que surgen a partir de la pérdida, en un contexto terapéutico.
Es importante que poco a poco, los padres se animen a hablar con otras parejas que han pasado por la misma situación. Compartir el dolor de la pérdida les permitirá sentir alivio y disminuir el sentimiento de culpa.
ABORTO Y MUERTE PERINATAL
Los padres que han sufrido estos tipos de pérdidas suelen recibir apoyo por parte de la familia y los amigos. Generalmente, cuando una mujer tiene un aborto espontáneo, la primera preocupación de todos sus seres queridos es su salud física. Es sólo más tarde cuando la gente comienza a darse cuenta lo que realmente se ha perdido.
Para una mujer que tiene un aborto espontáneo en su primer embarazo, existe la preocupación de si podrá tener más hijos. Es importante que ni ella, ni su médico, intenten enmascarar esta pérdida con la promesa de futuros embarazos.
La culpa es otra preocupación importante. A veces se necesita culpar a alguien, y el primer foco de recriminación es interno: “¿qué causó la pérdida del embarazo?”. El marido también es también blanco del enojo, generalmente porque la mujer cree que él no siente el mismo dolor que ella.
Aquí, al igual que en otras pérdidas, es muy importante que la gente sea capaz de hablar abierta y honestamente de sus sentimientos. Puesto que el aborto espontáneo implica la pérdida de una persona, es importante también elaborar el duelo.
Debemos extender estas experiencias y sensaciones a la muerte perinatal. Es importante trabajar con los dos miembros de la pareja implicados en la pérdida.
Con este tipo de muerte, la familia elabora el duelo tanto por lo que podría haber tenido, como por lo que ha perdido. A veces también es muy útil concurrir a un grupo de padres que hayan pasado por la misma experiencia.
MUERTE POR ENFERMEDAD TERMINAL
Cuando la muerte ha sido precedida por una enfermedad terminal, el duelo ha comenzado anticipadamente. Sin embargo, y aunque haya habido preparación para afrontar la pérdida, al momento de la muerte se produce un salto cualitativo, por el cual empieza el verdadero proceso de duelo.
Es importante tener en cuenta la salud tanto física como psíquica del sobreviviente, ya que la persona que se avoca a cuidar a otro durante un tiempo prolongado, sufre un menoscabo de la salud, en donde debe considerarse por un lado el estrés debido al cuidado, y la situación de la muerte propiamente dicha.
S.I.D.A.
Los sobrevivientes de aquellos que han muerto de SIDA constituyen una población de personas en duelo para los que hay pocas pautas de atención. El hecho de que la enfermedad sea provocada por un virus infeccioso con una cura aún no conocida, arrastra un estigma social, y pone al paciente y al sobreviviente en un espacio de marginación social. Es por eso que los sobrevivientes de pérdidas por SIDA estén más expuestos a duelos inhibidos.
Los grupos para familias y pacientes de amigos de SIDA pueden ser una excelente manera de proporcionar apoyo emocional antes y después de la pérdida.
TIPOS DE PÉRDIDAS
PÉRDIDA POR VIUDEZ
La primera reacción después de la muerte de la pareja es casi siempre la conmoción, seguida de un gran aturdimiento. Esta etapa suele durar una o dos semanas. Cuando el aturdimiento desaparece, empieza el dolor, y con él coexisten varias emociones, desde el anhelo hasta el pánico, pasando por la impotencia, la soledad, el resentimiento, la tristeza, la autocompasión, la ira y la negación. Esta etapa puede durar entre algunos meses y unos años. Su duración varía en cada caso, ya que no hay calendarios para el dolor. Usualmente, es en esta etapa cuando la persona realiza el pedido de asesoramiento.
Finalmente, y si todo sale bien, se llega a una tercera etapa: la aceptación. Toda persona que atraviesa el período de duelo por la muerte de su pareja enfrenta esta situación de acuerdo a sus propios tiempos internos y a su modo particular de afrontar el dolor.
INVESTIGACIÓN SOBRE VIUDEZ FEMENINA- Lic. Diana Liberman
Durante 3 años se realizó un trabajo de investigación y asistencia comunitaria en el tema de la viudez en la mujer. La Comunidad Bet - El nos abrió sus puertas funcionando como un laboratorio para desarrollar este proyecto que denominamos Ezrah (ayuda). El mismo constituyó un espacio comunitario que nos permitió entrevistar a más de treinta viudas y sus familias.
Metodología de la selección:
Consistió en la realización de entrevistas individuales, después de las cuales, muchas de estas señoras se incorporaron a grupos de autoayuda dirigida. Con otra parte de la población se realizaron tratamientos individuales, ya que no eran agrupables. Y por último algunas fueron derivadas a distintos profesionales y centros.
Las variables utilizadas para esta selección fueron:
a) Edad: para las mujeres mayores de 60 ó 70 años decidimos trabajar individualmente, incluyendo al resto de la familia en forma periódica.
b) Personalidad: se evaluó la capacidad de escucha, poder ponerse en el lugar del otro, como también cierta tolerancia a la frustración.
c) Salud mental.
d) Salud física: se sugirió un chequeo actualizado.
La experiencia nos mostró que a raíz de la muerte del cónyuge, se advierte en muchos casos, un menoscabo de la salud física. Hay mayores probabilidades que aparezcan un gran número de síntomas desde insomnio, fatiga, cefalea, y hasta enfermedades fatales. Esto se debe entre otras causas, a un déficit del sistema inmunológico, como también, a un descuido de la propia salud por dedicación al otro o por depresión concomitante a la pérdida.
Los grupos se organizaron en base a un número de 4 a 10 integrantes y funcionaron con encuentros de 90 minutos de duración, una vez por semana. Se elaboró una ficha de admisión al comienzo del tratamiento y un cuestionario de evaluación de la tarea en el alta. Se creó un ámbito donde el objetivo fue trabajar el duelo de cada consultante, hasta su recuperación.
Utilizamos variados recursos y técnicas terapéuticas como dramatizaciones, elaboración de un diario, diálogo con la foto, hora del recuerdo diaria, etc. Incluimos Terapia Corporal, ya que pensamos que la muerte del compañero provoca la desaparición casi por completo del contacto físico.
Se trabajaron los siguientes temas:
1) Los cambios que se suceden en las cuestiones cotidianas y prácticas, como por Ej.: manejo del dinero, mudanzas, nuevas formas de relación con la familia y amigos, los fines de semana, aniversarios, vacaciones, etc.
2) Las distintas creencias y los valores con respecto al tema de la muerte y sus rituales.
3) La historia de las pérdidas y las modalidades personales para enfrentarlas.
4) Los recursos propios y la red social.
El 80% de las consultantes se recuperaron en el tiempo previsto y hemosmantenido un seguimiento con la mayoría con un resultado satisfactorio. Si bien el grupo no devuelve al ser perdido, pues ese vacío es imposible de llenar, es extremadamente útil enfrentar esta situación acompañada por quienes están sufriendo el mismo dolor.
En resumen, la pérdida del compañero impone desorden en la realidad, menoscaba el sentido de la vida y amenaza la identidad. La consecuencia más extrema e irreversible es la que se conoce como el “síndrome del corazón roto”, por el cual la muerte del cónyuge precipita la propia. Para los deudos, sólo el regreso del ser amado, puede significar “el verdadero consuelo”. Se tiende a subestimar hasta que punto la experiencia puede ser angustiosa e incapacitante, y a suponer que un individuo sano y normal “puede y debe” superar una pérdida de éste tipo, no sólo con rapidez y por completo, sino que también, sin ayuda terapéutica.
Hemos comprobado que las redes sociales (familia, amigos, comunidad, etc.) no siempre pueden ofrecer los auxilios adecuados y que a veces, los recursos personales son insuficientes para que el duelo se resuelva. Un duelo ha sido elaborado cuando la persona es capaz de pensar en el fallecido sin dolor intenso. Cambia el tipo de tristeza. Es capaz de volver a invertir sus emociones en la vida y en los vivos. Un duelo acaba cuando una persona se siente más esperanzada, volviendo a experimentar gratificación y puede adaptarse a nuevos roles. Este proceso dura aproximadamente un año promedio.
LA HERIDA CICATRIZA, PERO LA MARCA NUNCA SE BORRA.
Sugerencias para fechas especiales:
Las fiestas pueden ser auténticos pozos. Pueden ser los peores días del año, porque traen muchos recuerdos dulces e íntimos. Las fiestas estaban llenas de alegría, solían ser ocasión para reuniones familiares. Ahora la ausencia del cónyuge pasa a ser muy notoria. El lugar de la viuda en la constelación familiar es diferente y puede sentirse muy sola. Además, el fin de año es época de balance de lo hecho, de proyectos de futuro y de un chequeo del presente. Es importante estar alertada, para que esta situación no la tome por sorpresa.
PÉRDIDA DE UN PADRE
La pérdida de un padre es un acontecimiento que sigue los lineamientos del ciclo vital. Sin embargo, es uno de los momentos más tristes de nuestra vida.
Cuando un padre muere, luchamos por seguir adelante. Nos vemos inundados de sentimientos muy intensos: enojo, tristeza, soledad. Podemos sentirnos confundidos, aturdidos, e incluso tal vez llegar a creer que la pérdida no nos ha afectado. El dolor es muy grande y nos defendemos como podemos.
Generalmente, los hijos expresan un gran temor a enfrentarse con los sentimientos que implica la pérdida de un padre. Esta experiencia deja una marca, después de la cual nada será igual. A muchas personas les ayuda tomarse un tiempo durante el día para concentrar el dolor y así poder alivianar el resto del día, otros realizan tareas que los confortan. Cada uno debe tratar de encontrar aquella situación o tarea que lo haga sentir mejor.
Pautas para recordar con niños que han perdido a un padre
Cuando la pérdida de un padre se produce en la infancia o en la adolescencia, el hijo puede fracasar a la hora de elaborar un duelo. Veamos algunas sugerencias extraídas de las últimas investigaciones sobre el duelo en niños que han perdido a uno de sus padres:
* Las respuestas emocionales de los niños varían de acuerdo al momento en que pierden a su padre, pero sobretodo están muy influenciadas por la reacción con el padre sobreviviente.
* Hablar sobre recuerdos del fallecido y de su funeral adelantan la finalización del período intenso del duelo.
* Los niños pueden participar en los rituales y en el funeral, sin que esto esté relacionado con posteriores dificultades emocionales o del comportamiento.
* Incluir a los niños en la preparación del funeral tiene un efecto positivo en los niños, haciéndolos sentir útiles e importantes.
* Los niños deben tener la opción de asistir a las ceremonias, al funeral y al entierro; y éstas opciones deben ser comunicadas explícitamente.
* Visitar la tumba puede ser positivo, permitiéndole al niño estar “conectado” con el fallecido.
* Los niños que quedaron conectados son más capaces de hablar del fallecido mientras elaboran “un lugar para ubicarlo” luego del duelo.
* Muchos niños ubican al fallecido en lugares tales como “el Cielo”, y le atribuyen al fallecido características de los vivos.
* Muchos niños pueden sentirse “observados” por el fallecido.
* Las tres cosas que necesitan los niños después de una pérdida de un ser querido son: apoyo, cuidado y continuidad en el tiempo.
* Disponer física y emocionalmente del padre sobreviviente es importante para el ajuste de los niños a la pérdida del padre fallecido.
* Cuando la depresión es muy fuerte luego de la muerte del cónyuge, el padre sobreviviente puede llegar a tener dificultades en estar alerta ante las necesidades de sus hijos.
* Los problemas sociales puede aparecer dos años después de la pérdida
PÉRDIDA DE UN HIJO
A diferencia de la muerte de un padre, la pérdida de un hijo invierte los patrones esperados del ciclo vital. Representa la pérdida de futuros sueños y experiencias de las que no se ha disfrutado aún.
La pérdida de un hijo tiene un gran impacto en la familia. Perder un hijo es una de las experiencias más devastadoras que existen y su impacto persiste durante años.
Es común el surgimiento de la culpa frente a la muerte de un hijo, ya que estas muertes son en general súbitas y prematuras, y se supone que los hijos son los que sobreviven a los padres. Si bien ambos padres han sufrido la pérdida, cada uno vivirá esta experiencia de un modo particular. Estas diferencias pueden producir tensión en la pareja y entre los demás miembros de la familia.
No es extraño que después de la pérdida, haya un tiempo en que se descuide a los otros hijos.
En una carta que Sigmund Freud escribe a su amigo Binswanger, cuyo hijo había muerto, dice: “Encontramos un lugar para lo que perdemos. Aunque sabemos que después de dicha pérdida la fase aguda del duelo se calmará, también sabemos que permaneceremos inconsolables, y que nunca encontraremos un sustituto. No importa qué es lo que llena el vacío, incluso si lo llena completamente, siempre hay algo más”.
Con ayuda especializada y compartiendo las vivencias con otros padres que hayan pasado por la misma situación, se hace posible encontrar un nuevo espacio emocional que nos permita mantener y recrear el vínculo con este hijo.
PÉRDIDA DE UN HERMANO
Muchas veces, cuando una familia pierde a uno de sus hijos, el consuelo se focaliza en los padres, descuidando a los hermanos sobrevivientes. Existen algunos factores que debemos tener en cuenta frente a la pérdida de un hermano:
* Cómo impactó la pérdida en los padres;
* La disponibilidad de un padre (en vez de dos, ya que siempre hay uno de los padres que está más imposibilitado que el otro);
* Las tensiones matrimoniales;
* Incremento del reconocimiento de la propia muerte;
* La culpa de los hermanos sobrevivientes;
* La ira hacia los padres por no haber protegido al herma
PÉRDIDA DEL TRABAJO Y EMIGRACIÓN (*)
La pena, el dolor, el rechazo, la desconfianza y el sufrimiento frente a la pérdida equiparan al desempleo, la emigración y a sus consecuencias, con cualquier otro proceso de duelo.
Semejante al exilio, la pérdida del trabajo despierta ansiedades frente a lo nuevo, la vida futura; y por lo perdido. El resultado es un sentimiento de desamparo. Se experimentan trastornos psicosomáticos y problemas de conducta con el entorno, la familia. El cambio de una de las partes influye en el resto. Tanto el desempleado como una persona que se inserta en una nueva sociedad teme ser discriminado y padece las dificultades que surgen de sentirse inseguro. El sentimiento de incertidumbre y de inseguridad por el futuro abarca conductas que van desde la negación a una desesperación aguda.
La desocupación es un proceso, no una situación estática, ya que se extiende desde el instante en que se vive la pérdida del empleo, hasta el momento de un eventual reingreso como fuerza de trabajo. Es un pasaje de una situación a otra, que exhibe similitudes con otros acontecimientos vitales tales como el divorcio, la muerte de un ser querido, o la enfermedad.
El hecho de comprender la naturaleza de lo que perdimos pueda disminuir el dolor del duelo no aparece inmediatamente. Percibir la diferencia y comprenderla, no sólo para llorarla sino también para evaluarla y cambiar las perspectivas, es lo que nos duele del duelo. Y este proceso lleva tiempo.
TIPOS DE DUELO
DUELO NORMAL
El término “Duelo Normal”, a veces llamado “Duelo No Complicado”, abarca un amplio rango de sentimientos y conductas que son normales después de una pérdida. En la gran mayoría de las personas que están experimentando un duelo, encontramos algunos de los siguientes fenómenos.
Los mismos podrían dividirse en cuatro categorías generales:
a) sentimientos
b) cogniciones
c) sensaciones físicas
d) conductas.
a) Sentimientos
La tristeza es el sentimiento más común que manifiesta una persona en duelo. Puede expresarse a través del llanto, aunque no necesariamente. La ira o enojo proviene de una sensación de frustración ante la imposibilidad de evitar la muerte del ser querido. La culpa y el autorreproche son experiencias comunes. Puede sentirse culpa tanto por situaciones reales como imaginadas. Es importante señalar que la ansiedad está también presente en el proceso del duelo y suele manifestarse entre dos extremos: una ligera sensación de inseguridad e intensos ataques de pánico. También llevada al extremo, la ansiedad puede transformarse en una verdadera fobia. Es muy importante solicitar asesoramiento si los niveles de ansiedad se vuelven inmanejables.No podemos perder de vista la sensación de soledad, aún dentro del propio entorno familiar. Apatía, indiferencia o insensibilidad son sentimientos habituales en esta situación, como defensa frente al dolor desbordante.
b) Cogniciones
Una sucesión de pensamientos circula por el mundo interior de quien ha sufridouna pérdida, fluctuando entre la incredulidad inicial, la confusión y la preocupación por la nueva situación. A veces, el deseo de recuperar al ser querido puede expresarse a través de alucinaciones de la figura del fallecido.
c) Sensaciones físicas
El cuerpo se resiente, el pecho y el abdomen suelen doler, y se dificultan el proceso del pensamiento y la concentración. Estos síntomas son nada más y nada menos que el camino que el duelo elige para hacerse presente. Por eso estamos en condiciones de afirmar que existe una multiplicidad de manifestaciones que dan cuenta de éste fenómeno.
d) Conductas
Existen conductas específicas que se asocian al duelo normal. Los trastornos del sueño y del apetito son muy comunes. Por lo general, las personas en esta situación tienen dificultad para dormirse y/o se despiertan muy temprano. Con respecto a la alimentación, las personas en duelo pueden comer demasiado o demasiado poco, aunque ésta última es más común. Las personas que han sufrido una pérdida generalmente pueden encontrarse a sí mismas actuando de forma distraída. Se debe tener extremo cuidado en este sentido, ya que un porcentaje alto de los accidentes es común en este período. No es extraño que las personas en duelo quieran aislarse del resto de la gente. Es muy común soñar con el fallecido, y buscarlo o llamarlo en voz alta. Ha habido interesantes estudios sobre el potencial valor curativo del llanto, muy presente en el proceso del duelo. El estrés produce un desequilibrio químico en el cuerpo, y algunos investigadores creen que las lágrimas se llevan sustancias tóxicas y ayudan a reestablecer el equilibrio. También el llanto produce una descarga que alivia al deudo.
DUELO COMPLICADO
Es un duelo que no se resuelve en forma y tiempo esperable.
Los duelos complicados pueden ser:
I- Duelos Retrasados ( también llamados inhibidos, suprimidos o pospuestos)
II- Duelos Crónicos
III- Duelos Exagerados
IV- Duelos Enmascarados
DUELO ANTICIPADO
Los sobrevivientes de aquellos que han muerto de SIDA constituyen una población de personas en duelo para los que hay pocas pautas de atención. El hecho de que la enfermedad sea provocada por un virus infeccioso con una cura aún no conocida, arrastra un estigma social, y pone al paciente y al sobreviviente en un espacio de marginación social. Es por eso que los sobrevivientes de pérdidas por SIDA estén más expuestos a duelos inhibidos.
Los grupos para familias y pacientes de amigos de SIDA pueden ser una excelente manera de proporcionar apoyo emocional antes y después de la pérdida
EL DUELO EN LA VIDA
EL DUELO EN LA NIÑEZ
¿Qué necesitan saber los niños sobre la muerte? (Por Christ y Zieziula.)
* El cuerpo deja de funcionar cuando una persona muere.
* La muerte es irreversible, la persona amada no va a retornar.
* Cuando alguien muere, las personas que lo amaban tiene respuestas emocionales. Pueden estar tristes, enojadas o con miedo.
* La muerte puede ocurrirme a mi, y de hecho va a ocurrirme algún día.
* La muerte es diferente a los que se ve en las películas y en los videos, la persona muerta no vuelve a la vida o sigue andando.
* Todas las personas que mueren no recibieron un disparo, algunos mueren lentamente a causa de una enfermedad.
* No todas las personas que mueren son malas.
Sugerencias para padres con niños o adolescentes en duelo (Por Christ.)
Niños entre 3 y 5 años:
* Use detalles concretos para describir que la persona ha muerto. Mencione el funcionamiento del cuerpo que ya no existe.
* Use ejemplos sobre la muerte, como la de los abuelos, o la de las mascotas.
* Puede usar dibujos.
* Sugiérale al niño las posibles emociones que puede llegar a sentir, para que él responda de maneras que otros puedan entender.
* Avísele sobre los rituales que van a ocurrir.
* Asegúrele al niño la habilidad de proveer cuidado de aquellas personas que sobrevivieron al fallecido.
* Poco tiempo después de la muerte, provea al niño de objeto transicional.
Niños entre 6 y 8 años:
* Sugiera al niño que asista a los rituales.
* Inclúyalo como participador activo en los mismas siempre que esto sea posible, y especialmente si este muestra interés.
* Prepárese para preguntas difíciles sobre la muerte.
* No se sorprenda por súbitas y espontáneas expresiones del duelo en el niño.
* Comuníquese y ponga al tanto a las personas que estén en contacto con el niño en las escuela.
* Mantenga toda al consistencia posible en el cuidado del niño y haga con anticipación los arreglos para seguir con la vida cotidiana.
* La separación de los padres por más de un día puede ser difícil en este momento.
Niños entre 9 y 11 años:
* Sugiérale al niño que participe en las ceremonias.
* Siga la iniciativa del niño a retornar a la escuela después de la muerte de su ser querido.
* Infórmele que la familia tendrá que cambiar algunas rutinas previas a esa muerte.
* Es probable que un niño de esta edad necesite que le enseñan a realizar un duelo.
* No se desespere si sus hijos, especialmente los varones, empiezan a tener mala conducta en casa por momentos.
* Si la persona que murió fue uno de los padres, es conveniente que el/la sobreviviente mantenga nuevas relaciones en secreto, por lo menos hasta que éstas se afiancen.
EL DUELO EN LA ADOLESCENCIA
Derechos de un Adolescente en Duelo (*)
1. Tienes el derecho a tener tus propios sentimientos. No están ni bien ni mal. Pero son tuyos.
2. Tienes el derecho a expresar tu duelo y a ser consolado. Si no recibes consuelo, tienes el derecho a pedir apoyo extra.
3. Tienes el derecho a un cuidado con cariño, pero debes entender que a veces les resulta difícil a aquellos que amas, darte el amor que necesitas.
4. Tienes el derecho a hacer las preguntas que quieras y esperar respuestas honestas.
5. Tienes el derecho a ser tratado como un individuo importante, no solamente “como un niño”.
6. Si eres el sobreviviente a un hermano, tienes el derecho a mantener tu propia identidad. Tú eres quien eres, y no puedes tomar el lugar de tu hermano/a fallecido/a.
7. Tienes el derecho de hacer el duelo por el tiempo que quieras, días o años, tanto tiempo como necesites. No hay límites de tiempo para sentirse bien nuevamente.
8. Tienes el derecho a estar libre de culpa o de un duelo continuo.
9. Tienes el derecho a counseling, si lo necesitas o lo quieres.
10. Tienes el derecho a consolar a otros que están atravesando un duelo y compartir con ellos las experiencias de tu propio duelo.
(*) Extraído de “You´re a teen… and never been to a funeral” de Catherine Johnson, Duane Weeks, Robert Fulton y Mary Drew del Center for Death Education and Bioethics, University of Wisconsin, 1999
EL DUELO EN LA FAMILIA
Uno de los cambios más difíciles por los que debe transitar una familia es la muerte de uno de sus miembros. La respuesta emocional ante este hecho impacta a todo el sistema familiar, y es común que las reacciones frente a la pérdida difieran de un miembro al otro.
La muerte de un miembro en la familia irrumpe rompiendo el equilibrio familiar y las pautas establecidas de interacción. La pérdida modifica la estructura familiar y generalmente requiere de una reorganización de todo el sistema familiar. Si bien una familia no puede cambiar el pasado, los cambios en el presente y en el futuro ocurren en relación a éste.
Es importante afrontar el duelo ya que la negación implica, tarde o temprano, la aparición de síntomas. El proceso de recuperación implica reorganizar las relaciones y redistribuir los roles necesarios, para compensar la pérdida y continuar con la vida familiar. Un asesoramiento adecuado puede ayudar a las familias a instalar una continuidad entre lo vivido y la nueva realidad que es necesario afrontar.
Comentario de Gente Previsiva, C.A. consideramos que la pagina WWW.muerteseresqueridos.com.ar escrita por la Lic. Diana Liberman es de excelente escritura y diseñada especificamente en explicar las causas y efectos de la muerte, por ello la recomendamos y colocamos extracto de su informacion para que igualmente sea vista por quienes nos visitan a diario y con su permiso busquen el libro:




