AYLAN UN ÁNGEL VICTIMA DE LA GUERRA

 

 

 

La cara del drama inmigratorio en Europa.

El drama migratorio que sacude a Europa tiene una cara dramática, una imagen que obliga a tomar conciencia sobre esta crisis humanitaria que se cobra miles de vidas a cada minuto.

En esta oportunidad, al menos doce refugiados sirios –cinco de ellos menores de edad- murieron en dos incidentes separados mientras trataban de cruzar el agua que separa la península de Bodrum en Turquía de la isla griega de Kos.La foto del bebé muerto en la playa turca dio la vuelta al mundo y es un icono del drama humanitario.

La imagen icónica -distribuida por la agencia Reuters- es la de un bebé sirio que yace boca abajo en una playa de Bodrum, en el sur de la franja asiática de Turquía.En la secuencia, un guardacostas turco retira el cuerpo del chiquito de la playa en sus manos. La foto causa conmoción en las redes sociales y en Europa toda.

En twitter se creó un hashtag, #kiyiyavuraninsanlik, que se puede traducir como “la humanidad se estrella contra la costa”. En lo que va del año, 180.000 refugiados llegaron a Grecia, puerta de entrada de Europa.

En el mismo hecho, los guardacostas lograron salvar a 6 personas, pero no pudieron evitar la muerte del nene de la foto y de otro menor más. En la última semana las autoridades turcas detuvieron a 2 mil personas que intentaban cruzar hacia las islas griegas, puerta de entrada a Europa.

En lo que va de año más de 180 mil refugiados han llegado a Grecia, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La entidad calculó que cada día llegan desde la costa turca a las islas griegas del mar Egeo 1.000 refugiados.

EUROPA Y LOS REFUGIADOS

Según un relevamiento del diario El País, en Serbia hay 7.800 refugiados y cada día entran 3.000 más.

Tal vez por la guerra reciente, los serbios tienen buena recepción con los refugiados. Hay movimientos sociales que los asisten y los contienen. Diferente es el caso de Hungría, donde los recién llegados sonraleados y reprimidos.

Los alrededores de la terminal “Keleti”, de Budapest, se han convertido en un improvisado campo de refugiados, sin apoyo de las autoridades.

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